Adiós a las Armas

“El futuro está abierto…no está predeterminado, todos nosotros contribuimos a determinarlo” Karl Poppe

Amylkar-Acosta1Después de más de 50 años de una guerra cruel y cruenta que ha asolado al país, especialmente al desolado campo colombiano, estamos ad portas de la firma del “Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” entre el Gobierno Nacional y las FARC en La Habana. El Presidente Santos fijó el 23 de marzo de 2016 como fecha límite para que ello sea una realidad, desde entonces cada día que pasa del calendario nos acerca ineluctablemente a la nueva realidad de un país en paz, sin conflicto armado, una vez que las FARC y ojalá el ELN también le diganadiós a las armas!

Este será el nuevo escenario que le deparará el próximo cuatrienio a los gobernadores que han asumido la conducción de los destinos de sus departamentos desde el primero de enero de este año. Así como no hay guerra buena tampoco hay paz mala y así como la guerra tuvo ingentes e inconmensurables costos, también la paz tiene sus costos. Estos deberán ser asumidos por el país nacional, pero también por parte de la comunidad internacional, que celebra el hecho de que el conflicto armado más antiguo del mundo toque a su fin.

Bien ha dicho el Embajador de los EEUU Kevin Whitaker que su Gobierno “apoya los esfuerzos por alcanzar la paz inclusiva y sostenible…Estuvimos en Colombia en tiempos de guerra, estaremos con Colombia en tiempos de paz”. De hecho los EEUU han comprometido a través de USAID US $700 millones como su cuota inicial para financiar programas que le permitan al Estado colombiano hacer presencia en los territorios afectados por el conflicto armado y propiciar la reconciliación entre víctimas, ex combatientes y la sociedad toda.

El Acto legislativo  para la paz aprobado por el Congreso contempla la creación de un Fondo de fondosque habrá de recepcionar todos los recursos provenientes del erario, así como los aportes y contribuciones de la comunidad internacional, con miras a la financiación del post conflicto. Dicho Fondo contará con un Presupuesto plurianual independiente y, algo muy importante, las partidas apropiadas en el mismo serán de obligatorio cumplimiento, lo cual asegura su cabal ejecución. Huelga decir, que la paz misma generará parte de los recursos requeridos para su aclimatamiento y consolidación al quitarle a la economía ese “freno de mano”, como lo llamó el Presidente Juan Manuel Santos, que ha sido la violencia, que por años ha ralentizado el crecimiento del PIB. Y a mayor crecimiento de este, que puede llegar a significar entre 1.5 y 2.0 puntos porcentuales del PIBadicionales, mayores serán los ingresos para los colombianos y para el fisco también.

Como lo ha sostenido el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, el proceso de negociación que se adelanta en La Habana tiene como objetivo principal la paz territorial, lo cual conlleva un nuevo arreglo de la arquitectura institucional que toca tanto con la distribución de competencias como de los recursos entre los tres niveles de gobierno. Son tres los pilares sobre los cuales habrá de descansar la estrategia para que la paz territorial sea una realidad: a) la autonomía territorial como condición sine qua non, para llevar a cabo una construcción de paz con enfoque territorial. b) la implementación de políticas de paz con enfoque diferencial y diferenciado, de modo que las mismas respondan a las especificidades de las problemáticas tanto étnicas como de género y que consulten la realidad social del entorno y c) la asignación de funciones estratégicas a las entidades territoriales (capacidades técnicas, humanas y presupuestales) en el propósito de llevar a cabo los procesos de reinserción y reconciliación, en orden a alcanzar una paz estable y duradera.

Indiscutiblemente el abordaje apropiado del post conflicto habrá de contribuir a cerrar las brechas interregionales e intrarregionales corrigiendo la desigualdad de trayectorias entre unas regiones y localidades con respecto a otras. Para ello es menester actuar de consuno por parte de las autoridades, en el entendido de que el Gobierno es uno sólo y por ende es menester el alineamiento de los diferentes niveles e instancias de gobierno y la articulación de sus políticas públicas, sobre la base de los principios de la concurrencia, complementariedad y subsidiariedad previstos en la Constitución Política.

Espacios como el que brindan el Consejo Interinstitucional del Post conflicto, la Comisión de Ordenamiento Territorial (COT) y el Comité Ejecutivo Nacional para la Atención y Reparación integral de las Víctimas, creados en el Plan Nacional de Desarrollo Todos por un nuevo país, deben ser aprovechados a fondo por parte de las regiones. Y, desde luego, el Ministerio para el post conflicto, cuyo titular es el experimentado estadista Rafael Pardo, esta llamado a cumplir un rol de la mayor importancia en esta nueva etapa, inédita por lo demás, de nuestra vida republicana.

Y, para comenzar, es fundamental que los planes de desarrollo de los departamentos sean consistentes y se compaginen con el Plan Nacional de Desarrollo, porque sólo de este modo se puede ganar en sinergias y se puede potenciar la capacidad de reacción y respuesta frente a los grandes retos que se tienen por delante en estos próximos cuatro años. No hay que perder de vista que un problema compartido es un problema dividido y por ello se hace más llevadero. En este sentido, los programas de gobierno de los 32 gobernadores, que serán, quién lo duda, la base de sus planes de desarrollo, son un buen augurio de lo que habrá de ser esa necesarísima sincronía, pues en todos ellos se denota la gran preocupación por el Buen gobierno, por los programas de innovación y tecnología, por el medio ambiente y la gestión del riesgo, la transparencia, la inclusión social y, desde luego, todo lo atinente al post conflicto, en lo cual hay una gran coincidencia con el Plan Nacional de Desarrollo. Al asumir sus cargos los nuevos mandatarios adquirieron un gran compromiso y una gran responsabilidad, ya no sólo con sus electores sino con todos sus conciudadanos y  bien dice Camus que “la verdadera generosidad hacia el futuro consiste en darlo todo al presente”. Así de sencillo.

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