Aníbal Martínez Zuleta, 90 años

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Por Carlos Augusto Rojas C.

El 30 de noviembre de este 2016, el doctor Aníbal Martínez Zuleta hubiera llegado a la venerable edad de 90 años. Se fue, dos años antes, pero es como si todavía estuviera por aquí.

No está por aquí en realidad, no físicamente, pero sus obras, sus escritos, sus discursos, los libros de su autoría, los innumerables libros de su biblioteca, todos leídos y muchos subrayados, sus logros, sus realizaciones, sus ejecutorias las veces que tuvo responsabilidades dentro del Estado y como jefe político, lo mantienen vivo especialmente en las calles y callejones de su barrio Cañaguate del alma y de su Valledupar del corazón.

Solía referir con notable satisfacción que era contemporáneo de Fidel Castro y de Gabriel García Márquez. En efecto, Fidel cumplió 90 años en agosto pasado, y acaba de partir hacia la eternidad. Gabo era un año menor, y se fue el 17 de abril del 2014, el mismo año en que nos dejó, el 3 de octubre, el doctor Martínez Zuleta.

Es de suponer, entonces, que hubo gran festejo en honor de los cumplimentados de 90 y del otro, muy amigo de ambos, de 89, ahora que se encontraron en el más allá. Con toda seguridad no faltó la música de banda ni un amplio repertorio de canciones vallenatas tradicionales y, por supuesto, el son cubano. La conversación debió ser un verdadero banquete intelectual, habiendo conocido como conocimos las habilidades de cada uno de ellos para dejar a cualquiera con la boca abierta cuando de conversar se trataba.

Esta breve nota no es para recorrer la biografía del doctor Martínez, que se ha hecho muchas veces, sino para recordarlo con motivo de su cumpleaños, sobre todo éste cumpleaños, el de las nueve décadas. Como el influjo espiritual e intelectual de su exquisita personalidad se siente aún en el entorno de su amado “Valledupar, sorpresa caribe” y en el de su imaginario “País Vallenato”, lo único que puedo hacer es tomarme arbitrariamente la vocería de sus amigos, admiradores, seguidores y paisanos, para felicitarlo por esos primeros 90 y lamentar no que no hubiera estado él aquí para la celebración acostumbrada sino no haber estado nosotros allá para el festejo con Fidel y con Gabo. Felicitaciones, gran jefe.

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