Dar Papaya

Por Carlos Augusto Rojas C.

“Dar papaya” es una expresión acuñada por el ingenio popular para significar que se dió lugar a algo innecesariamente.

El acordeonero Juan David ‘el Pollito’ Herrera, ganador en 1996 del Festival Vallenato, fue condenado en 2014 a 15 años y 5 meses de cárcel por acceso carnal abusivo en menor de 14 años.

Fue capturado en 2012 cuando se preparaba para buscar otra vez el título de rey vallenato. Ahora, cinco años después, busca participar en el festival que se llevará a cabo del 26 al 30 de abril, en el concurso Rey de Reyes, que se realiza cada 10 años. Y para tal efecto se inscribió dentro de las fechas establecidas en el reglamento y tramita ante los estrados judiciales un permiso para concursar en el evento.

Aunque su decisión de participar no ha sido avalada por autoridades judiciales, ni los organizadores del concurso han confirmado la participación del músico, su posible presencia ya ha despertado críticas.

La Fundación que organiza el Festival Vallenato expidió recientemente un comunicado en el que precisó que un rey vallenato, como lo es Juan David Herrera, tiene ese derecho, pero aclaró que el reglamento exige buena conducta de los participantes. Dijo además, la Fundación que: “Los estatutos buscan que los reyes representen con honor la distinción otorgada, con una posición moral y ética en la sociedad colombiana y con la responsabilidad que implica ser coronados como Reyes Vallenatos. Y que el Festival Vallenato está en concordancia con los tratados internacionales y las leyes nacionales de protección de los adolescentes y los niños.”

El abogado de Juan David ‘el Pollito’ Herrera, pide que a su cliente se le permita participar, cosa que sería completamente normal si no estuviera preso. Cómo hace para participar alguien que cumple con el requisito de ser Rey Vallenato, pero no puede movilizarse libremente porque está pagando una sentencia judicial?

Mientras su defensa hace la gestión para que muestre su talento con el acordeón, voces de protesta no ven con buenos ojos y piden una “sanción social”, no permitiéndole acceso al concurso.

Se imaginan ustedes el banquete que se darían los medios de comunicación, especialmente los de carácter nacional, en el supuesto caso de que Herrera se suba al escenario con su acordeón tras el codiciado galardón de Rey de Reyes? Eso sería dar papaya.

Y en el caso de que gane, cómo titularían esos mismos medios de comunicación? Sería un papayazo que en nada ayudaría al bien ganado prestigio de un certamen al que todo el mundo quiere venir ni a la buena imagen de una ciudad que han aprendido a admirar todos los colombianos. 

Al respecto, hay una anécdota de un gobernador del Cesar que interrumpió una reunión de su gabinete para trasladarse con todo su equipo de gobierno al aeropuerto a recibir a Diomedes Díaz, quien venía remitido de una cárcel en Bogotá a terminar de pagar su pena en la Cárcel Judicial de Valledupar. Hubo recorrido en el cuerpo de bomberos por todas las calles de la ciudad, en gran desfile con muchos vehículos oficiales y particulares, que terminó en las puertas de la cárcel del barrio Dangond.

Esas cosas acentúan el criterio de que aquí somos folclóricos en el mal sentido de la palabra, de que todo aquí está permitido, de que aquí impera el “no le pare bolas a eso”. 

La sola inscripción del aspirante preso a Rey de Reyes, dió lugar a titulares y comentarios sarcásticos en noticieros de televisión, emisoras y periódicos con resonancia nacional. No demos papaya, hombe!

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