¡ El Equilibrio de Poderes !

Por Alberto Muñoz Peñaloza

En esta casa manda mi mujer pero de la puerta de la calle hacia afuera mando yo. Eso no se discute, dijo siempre Guillermo, la vaina es que todas las decisiones se toman dentro de la casa.

El equilibrio de poder en las relaciones internacionales, o equilibrio de potencias es una situación política en la que cada Estado intenta mantener el denominado statu quo o al menos una situación aproximada al equilibrio en sus relaciones con otros estados, a efectos de prevenir el ejercicio en exclusiva del poder por alguno de ellos en particular. La ruptura del equilibrio en favor de uno de esos estados, daría a éste una situación de. predominio, dominaciónhegemonía.(http://es.wikipedia.org/wiki/Equilibrio_de_poderes)

El hecho es que en las relaciones interpersonales, interinstitucionales o entre países, se requiere un nivel de raciocinio, diplomacia, persuasión y razonamiento, con el propósito de preservar condiciones para la unidad y, cuando menos, para el entendimiento. Procede la empatía para dar paso al ejercicio asertivo, en condiciones de igualdad, con prevalencia del respeto al derecho ajeno.

En el decurso de la historia, el equilibrio de poderes constituye un punto crucial en el diseño y ejecución de la política exterior en las relaciones internaciones. Lo propio ocurre al interior de las naciones para el flujo cabal de las relaciones en la vida diaria de un Estado. Es el concepto llamado a prevalecer la situación institucional en la que las atribuciones de los tres poderes –ejecutivo, legislativo y judicial- pervivan adecuadamente compensados y relacionados, de tal manera que ninguno prevalezca sobre los otros. De ello, y para ello, se deriva el llamado sistema defrenos y contrapesos.

Por estos días, el tema ha estado presente en los intereses noticiosos de Colombia, en gracia de la discusión y aprobación –en el Congreso Nacional- de la reforma de equilibrio de poderes, un revolcón que agrada a muchos y desagrada a no pocos, con un cambio de treinta normas de la Constitución Política de Colombia: elimina la reelección y solo se puede volver a  ella  por  referendo  o  Asamblea  Constituyente;  quien  ocupe el segundo lugar en las elecciones presidenciales tendrá derecho a una curul en el Senado, los Alcaldes y Gobernadores en concejos y asambleas; eliminó el Consejo Superior de la Judicatura, creó la Comisión de Aforados, entre otros cambios.

El equilibrio es necesario, reconforta la armonía siempre. Se requiere para garantizar el orden, la organización y el éxito.

Nací, crecí y viví en un hogar ejemplar, en el que la política era pan de cada día, porque a mi padre querido siempre le gustó. La entendía, la trabajaba, la vivía con pasión y la discutía. Todos los días de su vida, nuestro querido viejo Julio, tejió sus hilos, de manera desinteresada pero con gran fervor, entusiasmo y pasión. Cantaba su voto de manera anticipada y con hidalguía suprema en la decisión prevalecía la lealtad, como valor ligado a la dignidad personal y a la condición de ser. Fue crispinista de tiempo completo y luego de retirarse el líder, alvaroaraujista sin reservas. Por cierto, el doctor Pedro Castro Monsalvo, se le iba por detrás, lo tomaba por la cintura y le decía al oído ¡me ve Crispín, me ve Crispín!

Mi Mamá, en cambio, cumplía con el deber sagrado de votar pero lo suyo era la faena gastronómica. Fue una Dama en su lugar, con los pies sobre la tierra y sus manos benditas con sazón inigualable. La disfruté en el arte de amasar y pulir las arepas, limpias o de queso, con paciencia y amor sin vacilaciones. Ah mi querida vieja Tulia, en el cumplimiento exacto de la hoja de ruta para regalarnos siempre el mejor hígado guisado, la más sincera carne desmechada, con cambios de color trenzal, el fastuoso dulce de leche cortada, la indescriptible gallina guisada, el sopón de costilla, las albóndigas de carne –con formas, sabores y colores- para coleccionarlas aunque la ingesta ganaba. Gracias a Dios por ese equilibrio humano que dio lugar a una descendencia bendita. Recuerdo siempre sus enseñanzas cuando preparaba, cada plato hay que hacerlo bien, con respeto, amor y dedicación, porque no solo van los ingredientes, también la tradición, nuestra realidad familiar y como pueblo. Bien lo afirma Clider para mí, la historia del plato y su origen es trascendental. En términos de la revolución en el terreno de la cocina con los chefs jóvenes –no solo en Australia, sino también en Argentina–, surge esta idea de reflejar algo más: la memoria y la tradición de una manera moderna y novedosa. Y, como crítico culinario, me entusiasma mucho este concepto.

 Matt Preston, reconocido crítico culinario, señala que Lo más importante de una receta es que tiene que brindar el máximo sabor posible con mínimas quejas. Lo que busco hoy es ofrecer una receta que le facilite la vida a la gente y que le encante. Por eso, mis recetas tienden a ser muy breves y suelen tener ingredientes que cualquiera puede encontrar en el supermercado. El mayor halago que puede recibir quien escribe una receta es que la gente le diga: “Ahora cocino esta receta para mi familia cuatro o cinco veces por año”. Ser parte de esa familia y colorear la tradición es una experiencia humildemente maravillosa. Entonces, hay muchas maneras de hacerlo. Pero para mí, todo tiene que ver siempre con el sabor, el equilibrio y la textura. Todo buen plato debe tener estas tres cosas: sabor, equilibrio y textura.

 El equilibrio de poderes se hace evidente, visible y verificable, al tiempo que más entendible, en algunas preparaciones gastronómicas, con fuerza de contenido, forma, saber y sabor. En ese sentido, es dable reseñar la eficiencia, la eficacia y la efectividad de la toronja. Indíquese que es una fruta, con beneficios y propiedades, rica en vitamina c y otros nutrientes esenciales. Es hija del maridaje del pomelo y la naranja y un alimento apropiado para proteger y cuidar el corazón, reduce los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre y, por aportar naringenina, es útil en la prevención del cáncer.

El sabor de la toronja es amargo, en pleno y quien se le mide, con algo de la pulpa blanquecina lagrimea porque lagrimea. No obstante, el dulce de toronja es una exquisitez y muestra categórica del legítimo equilibrio de poderes. El ritual inicia con la clasificación de las toronjas y, en el caso de Valledupar, con su consecución. Me alienta la nostalgia al recordar, en la vida de muchacho, mis viajes al Cañaguate, a casa de la siempre querida Dálida Galindo y a otros sectores, en busca de toronjas para los dulces que, en diciembre y en semana santa, y en las encomiendas a mi hermano Álvaro, alistaba mi vieja. Después, la preparación en sí y luego el encuentro romántico con el azúcar. El amargo y el dulce son obligados a casarse en fusión de sabores para siempre. Pese a su aceptación, sin reservas, se juntan –sin revolverse- y nada produce más ternura que degustar el dulce de toronja, con la separación espontánea del amargo y el dulce, dentro de la boca.

Hace pocos días me encontré al médico Carlos Mattos, con su querida esposa, en La Granja: en una mano su dulce de toronja y en la otra un pedazo de queso, en disfrute feliz de una de las dichas que acarician el espíritu.

El dulce de toronja adorna el recetario gastronómico de Valledupar y está en plan de convertirse en otro motivo para tardear de nuevo en la puerta de la calle con una buena jarra de agua fría al lado. Como quien dice ¡que vuelvan las horas felices!

 Tw: @albertomunozpen
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