El Síndrome del Apagón

Amylkar-Acosta1Amylkar D. Acosta M[1]

Según el IDEAM el actual fenómeno de El Niño pasó de moderado a fuerte y se podría prolongar hasta marzo del próximo año. Cada día que pasa se parece más al fenómeno de El Niño de 1992 – 1993, tanto por su severidad como por su duración, el mismo que le significó al país 14 meses de racionamiento. Esta vez el sector eléctrico está mucho mejor preparado para enfrentarlo, gracias a su nueva arquitectura institucional y regulatoria, lo cual le ha permitido sortear con éxito tres episodios anteriores de este fenómeno extremo propio del cambio climático en los últimos 20 años.

Antes de la Ley 143 de 1994 la variable fundamental del Plan de expansión eléctrica era el mínimo costo, la cual llevó a una hipertrofia de la hidroelectricidad en la base de la capacidad de generación de energía en Colombia, que llegó a superar el 80%. Una de las lecciones aprendidas del Apagón, fue la necesidad de incorporar a la ecuación la confiabilidad, como variable clave para minimizar el riesgo de su repetición. Así nació el cargo por capacidad, que 10 años después derivaría en el cargo por confiabilidad.

A través de este cargo se remunera a los generadores la inversión en activos de generación tendiente a cumplir su Obligación de Energía Firme (OEF) y atender de esta manera la demanda de manera eficiente en condiciones de hidrología crítica, evitando de esta manera un posible racionamiento. Por ello, siempre he considerado el cargo por confiabilidad como una póliza de seguro que permite garantizar la confiabilidad y la firmeza en el abastecimiento de energía en el largo plazo a precios eficientes. El costo de este seguro lo paga el usuario a través de la tarifa y se justifica en la medida que la energía más costosa es aquella de la que no se dispone justo en el momento que se requiere.

Precisamente en este momento de tanta desazón e incertidumbre por cuenta del fenómeno de El Niño, se sacó para comentarios por parte de la CREG un borrador de Resolución a través de la cual se modifica la forma de asignación de los cargos por confiabilidad. Según el Ministro de Minas y Energía Tomás González de lo que se trata es de “introducir unas subastas anuales para traer nueva oferta de energía y que el cargo se asigne de manera tal que privilegie a las tecnologías que más contratos aporten”. Por su parte el Presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras Alejandro Castañeda, aduce que “los ingresos de las plantas que generan con gas y líquidos dependen en un 90% del cargo por confiabilidad y dada la sobreoferta actual de energía firme, la nueva modalidad para distribuir el cargo podría disminuir en 50%, de un año a otro, los ingresos de las empresas”. Se deben sopesar muy bien las razones, la conveniencia y la oportunidad de este cambio en la aplicación del cargo por confiabilidad, para evitar estropearlo, pues ha mostrado su gran utilidad a lo largo de estas dos décadas de vigencia del mismo.

Ahora surge una nueva controversia en torno  a la operatividad del cargo por confiabilidad, a consecuencia al desfase del precio de la energía en Bolsa con respecto al precio de escasez, a consecuencia del fenómeno de El Niño. En efecto, el precio en Bolsa tocó los $1.952 por KWH, superando con creces elprecio de escasez que está en $302.43 por KWH, que es el que sirve de base para remunerar a los generadores por su OEF.

Hay suficientes motivos para activar las alarmas, toda vez que el diferencial entre el precio en Bolsa y el precio de escasez es exagerado, en consecuencia el parque generador que opera con combustibles líquidos no alcanza a recuperar sus costos variables, lo cual compromete su estabilidad y su viabilidad financiera. Ello entraña un riesgo muy alto de desabastecimiento de energía que hay que conjurar y pronto, porque Colombia sufre del síndrome del Apagón.

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