La acreditación por alta calidad de las universidades

descargaPor: Raúl Bermúdez Márquez

En una de las últimas ediciones de la revista Semana se destaca la entrega de diez mil becas por parte del gobierno nacional a bachilleres provenientes de los estratos 1 y 2 para que accedan a la educación superior. Se asimila el hecho a una “revolución educativa”. No creo que sea para tanto pero como en tierra de ciegos el tuerto es rey, en un país como el nuestro donde un semestre académico en los Andes o en la Javeriana en promedio cuesta 12 millones de pesos, aceptemos que es un logro significativo para algunos de nuestros jóvenes de los sectores vulnerables que en condiciones normales estudiar en una de esas universidades sería un episodio inalcanzable, como de ciencia y ficción.

Lo que llama la atención en relación al tema es que esos jóvenes pilosos de los sectores populares ya no van a tener como destino las universidades de las regiones que a brazo partido hacen esfuerzos para mejorar la calidad de la formación que imparten, sino cualquiera de las 33 universidades acreditadas por alta calidad que hasta ahora ostentan esa condición. En la región caribe, la Universidad de Cartagena es la única que podría recibir a esos bachilleres talentosos que de manera natural surgen en la provincia colombiana en medio de todas las desventajas que depara un sistema educativo público cuyo común denominador es la falta de recursos y de oportunidades. Algo similar sucede con las becas doctorales que se ofrecen anualmente por convocatoria pública de Colciencias. Sólo los investigadores adscritos a las universidades acreditadas están habilitados para beneficiarse de ellas.

Pero… ¿Qué es la acreditación institucional? Es el acto por medio del cual el Estado adopta y hace público el reconocimiento sobre la calidad de los programas académicos y las instituciones de educación superior, sobre su organización y funcionamiento y el cumplimiento de su función social. Es además, una ocasión para comparar la formación que se imparte con la que reconoce como válida y deseable la comunidad académica, representada por los pares evaluadores (MEN, 2014).

La acreditación es importante porque reconoce y destaca la idoneidad y la solidez de las Instituciones de Educación Superior (IES), facilita su rendición de cuentas,  brinda información confiable a los usuarios de la educación superior sobre la calidad de la oferta educativa, incentiva a la comunidad académica, al reconocer sus realizaciones, fomenta los procesos de autoevaluación y mejoramiento continuo hacia el logro de altos niveles de calidad, favorece la movilidad y reconocimiento nacional e internacional de estudiantes y profesores, y crea condiciones idóneas para la construcción y consolidación de comunidades académicas y científicas. (MEN, 2014).

Legalmente es un acto voluntario. Pero la verdad es que universidad que en tres años no se encuentre acreditada institucionalmente quedará condenada a un ostracismo institucional que con el correr del tiempo la conducirá de manera inexorable a su colapso y degradación.

Por eso en la UPC hemos elevado a la categoría de objetivo estratégico fundamental la acreditación por alta calidad. El Plan Estratégico que hemos definido contempla que a finales de 2016 lo lograremos. Es una meta ambiciosa y que demanda el concurso de muchos actores: directivas, profesores, estudiantes, egresados, sector productivo, entes gubernamentales del orden nacional y regional, alianzas estratégicas con otras universidades sobre todo con las del Sistema de Universidades del Caribe y las comunidades que influenciamos.

El concepto de calidad es elusivo. Por esta razón es muy difícil encontrar una definición directa de calidad, más aun cuando se refiere a la educación superior. En general, las definiciones sobre la calidad de la educación superior son indirectas, es decir, referidas a aspectos que pueden asociarse con el concepto, pero no centradas en el concepto mismo. En consonancia con las definiciones adoptadas para tal fin por el Ministerio de Educación Nacional (MEN) y el Consejo Nacional de Acreditación (CNA), y referida en primer lugar a los fines de la educación “es aquella que forma mejores seres humanos, ciudadanos con valores éticos, respetuosos de lo público, que ejercen los derechos humanos, cumplen con sus deberes y conviven en paz. Una educación que genera oportunidades legítimas de progreso y prosperidad. Una educación competitiva, pertinente, que contribuye a cerrar brechas de inequidad y en la que participa toda la sociedad”; como concepto operativo, la calidad de las IES es determinada por “la síntesis de características que permiten reconocer un programa académico específico o una institución de determinado tipo y hacer un juicio sobre la distancia relativa entre el modo como en esa institución o en ese programa académico se presta dicho servicio y el óptimo que corresponde a su naturaleza” (MEN, 2011-2014).

Lógicamente, una educación superior con esas características de alta calidad no surge por generación espontánea. La calidad es costosa y ese factor financiero es el talón de Aquiles de la mayoría de las universidades públicas entre ellas la UPC que tiene una de las menores asignaciones per cápita de recursos provenientes del gobierno central. Sólo 1.8 millones de pesos por estudiante/año, unos 3.5 millones por debajo de la media nacional que es del orden de los 5.3 millones. En eso podrían poner su cuota de esfuerzo nuestros congresistas y empresarios, que le exigen bellezas a la UPC pero a la hora de acompañar iniciativas de investigación, extensión, desarrollo o innovación formuladas desde la universidad, entonces se hacen los de la vista gorda. No pedimos que nos tengan consideración, sólo que nos escuchen con atención y analicen con detenimiento y de manera proactiva nuestras propuestas. Si lo hacen, seguramente se llevarán una agradable sorpresa.

[email protected]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.