Los colaboradores de la justicia entre la mentira y la calumnia: problemas y perspectivas

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Por Luis Gustavo Moreno Rivera

Hoy en Colombia Los colaboradores de la justicia  se mueven entre la mentira  y la calumnia, efectivamente existen muchas víctimas de los falsos testigos, algunos de los  casos los documento en mi libro El Falso Testimonio,  signo in­discutible de la importancia de esta problemática dentro del ordenamiento nacional. Los empresarios de los mentirosos tienen intereses creados muy fuertes y trabajan en función a objetivos que no tienen nada que ver con la justicia y la verdad, fácilmente se denuncia a una persona con información falsa, o se da una declaración en contra de una persona, con declaraciones o testigos falsos.

Esos casos  me han servido como fuente de inspiración, pero el día a día no deja de sorprenderme y desde luego me preocupa, sobre todo cuando se le impregna a estos  mentirosos el aroma de  justicia. Más aun cuando podríamos estar  cerca de un proceso de paz donde se debe garantizar la verdad y la justica. El fenómeno se podría describir de la siguiente manera, los pentiti; son , aquellos suje­tos que confiesan sus propios crímenes y propor­cionan a la autoridad información necesaria para la reconstrucción del hecho y la individuali­zación de los participantes en el delito. Colombia optó  a su propio estilo incluir al leyes de premio o de rebaja de penas en el marco de principios de oportunidad, preacuerdo e incluso en los que conocemos como ley de justica y paz.  No se olvide que los testigos son los ojos y los oídos de la justicia. Las “horas han perdido su reloj” es una forma de decir que la justica ha perdido sus oídos. Fiscalías, a plantear a los pentiti preguntas sugestivas relativas a ciertos personajes políticos, a las cuales el pentito, comprendiendo el interés del Fiscal a culpar a aquel político, res­ponde con noticias a menudo inventadas e infun­dadas y repetitivas de acusaciones formuladas por otros -y ya conocidas- frente al mismo perso­naje.

Los pentiti; hacen negocios, venden, compran, adquieren beneficios, todo lo tramitan comercialmente y eso es lo que van a seguir haciendo porque existen empresarios del falso testimonio, que a su vez necesitan una justicia frágil como una herramienta fructífera del poder hegemónico. No creo que cambie, creo que así va a seguir y creo que eso se debe al alcance político de las mentiras de esos personajes. Esto es un fenómeno general, existen afortunadamente muchas excepciones, pero la tendencia me parece ser esa y posiblemente si no existe una rectificación, habrá una reacción a tiempo que podría tener consecuencias más graves.

De un estudio criminológico y estadístico  italiano,  de esta figura, ha resultado lo  siguiente:

  • Los instrumentos que conllevan la delación son inmorales, con mayor razón si se tiene en cuenta que es causa frecuente de inculpación y de arresto de inocentes.
  • Al corto plazo, después del “arrepentimiento”, el 13.3% de los arrepentidos vuelve a delinquir.
  • Después del “arrepentimiento”, casi el 11.1% de los “arrepentidos” mantiene comportamiento imprudente e incompatible con el estado de colaboradores. 
  • El 43% ha acusado a importantes personajes pero sólo el 27 % ha ofrecido información de gran relevancia.
  • La institución de los “pentiti” ha sido utilizada con afán político, para hacer prosecuciones extrajudiciales que corresponden a estrategias bien organizadas de agresión, orientadas con propósito de una lucha política que no tiene nada qué ver con la verificación de la verdad y que buscan simplemente atacar a los adversarios, en vez de combatir organizaciones mafiosas.
  • El 85% buscaba con su colaboración su libertad. (este dato se considera alarmante en todo caso).
  • El “pentito” obra con fundamento en una relación de costo beneficio, busca una ventaja, entre más aporte, mayor ventaja.

Se ha perdido sobre todo esa capacidad crítica que tenía tradicionalmente la cultura  jurídica para cuestionar lo establecido, para problematizar lo que parecía logrado, alcanzado, ahora  es pura complacencia mediática, populismo punitivo  que compite con otras formas de entretenimiento, lo que en el campo en especifico, significa que no se esta haciendo nada. Se ha impuesto por una legislación “light”, investigaciones penales  ligeras, que persiguen dar respuesta sólo a lo mediático, dicho de otra forma sólo busca entretener, pero en sentido más profundo tenemos que darle  respuesta a esta problemática o plantear preguntas que tengan que ver con la problemática que trascendía lo puramente actual.

No se pretende caer en el extremo de no escuchar a los testigos premiados, ellos seguirán siendo escuchados, sin embargo,  se pondría  freno a sentencias injustas y alejadas de la realidad, partiendo de considerar que  el valor que se le da a un testigo arrepentido no puede ser el mismo que se le da a quien está libre de prebendas y no  busca un benéfico propio distinto a la verdad. De esta forma, en palabras de los protagonistas de las historias aquí contadas: los dichos de los testigos premiados son como los besos de Judas. No podemos sacralizar el enunciado de “un arrepentido” que lo es todo en un proceso judicial.

Con frecuencia los pentiti son desleales, son manipuladores de verdad, son buscadores de despistes, son simuladores empe­dernidos, están sedientos de venganza, son conta­minadores de la realidad. Conocen a la perfección el mundo criminal al que pertenecen y, por ello, saben husmear el aire y son capaces de resistir la confrontación incluso con hábiles investigadores. Es probable que nunca en la historia Colombiana se haya privado de la libertad a tantas personas por los dichos de los mentirosos, como en nuestro tiempo, el hecho es tanto más sorprendente cuanto aun sigue pasando.

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