Maduro: Heredero de Utopías

Por: Luis Paternina Amaya

Quiso Chávez convertirse en un líder continental imponiendo sus preferencias ideológicas con un hibrido que el llamó socialismo del siglo XXI pero que la concentración de poder que la ambición patrocina lo fue llevando a una dictadura que Aristóteles define como la descomposición de la democracia. El tiempo no le alcanzó para disfrutar de ese sueño que interpretara las ideas integracionistas de Bolívar, le deja entonces el timón de la extraña revolución a Maduro que haciendo suyo todos los ademanes, pataletas, gritos, vestimentas, ironías, burlas, amenazas, irreverencia, osadías y cuanta actitud exótica se le ocurría adoptar al comandante, con una sola de sus meditadas arengas descalificó la idea de la integración por la cual murió el libertador pensando en una sola América cuando mandó pal carajo a la OEA.

Seguramente, allá donde se encuentre, debe estar Chávez arrepentido por la selección que hizo para continuar su proyecto político que se ha visto frustrado con las incontrovertibles equivocaciones que lo han llevado a conducir el destino de un pueblo por caminos oscuros donde la inteligencia de la diligencia que gobierna no da señales de que lo iluminen, ya que las dificultades arrecian y la autocritica para enderezar el rumbo no se asoma.

Con la evolución de la política como ciencia, otros autores se cranearon la división tripartita del poder con lo cual se aseguraba la subsistencia del sistema democrático siempre y cuando esa división en cabeza de cada rama ( legislativa, ejecutiva y judicial) tuviera total independencia para que una contralara a la otra y el orden institucional no se rompiera, evitando que todo el poder se concentrara  generalmente en la del ejecutivo, dando al traste con el gobierno del pueblo y para el pueblo que tanto sudor y lagrimas le ha costado a la humanidad para consolidarlo como el sistema de gobernar mas aceptado por todos los países que respetan las libertades y los derechos humanos.

Ante esta reflexión surge entonces la inevitable pregunta: ¿Qué clase de sistema de gobierno opera en la hermana República de Venezuela cuando la represión a esas libertades y a esos derechos está a la orden del día?. En un principio, se insinuó como algo esperanzador para mejorar las condiciones de vida de una nación el advenimiento del fracasado socialismo del siglo XXI que Chávez pretendió imponer en su país y vender en todo el continente asistido por la asesoría ideológica de Cuba con los desastrosos resultados que hoy vemos pulverizando toda esperanza de hacer del particular socialismo la solución a los problemas del pueblo venezolano.

Aunque quienes opinamos sobre estos asuntos seamos tratados por parte del señor Maduro de intervencionistas en la política interna de su país, los colombianos, por lo menos, no nos podemos quedar indiferentes ante los desafueros del dictador gobernante que ha hecho de Venezuela, en nombre del chavismo y del castrismo, una nación pobre y casi inviable, siendo una de las mas ricas del mundo con sus incalculables reservas de hidrocarburo de las cuales han sacado ventaja Cuba y otros países a costas del progreso y tranquilidad del pueblo venezolano que hoy esta sumido en una crisis humana de impredecibles consecuencias para su estabilidad y supervivencia porque lo van encaminando a una guerra civil fratricida de un bando armado hasta en el alma contra otro que solo tiene la palabra para abrir el camino hacia el cambio que facilite el retorno a las causas democráticas que la dictadura descompuso aunque Maduro siga sintiendo los aleteos ideológicos de un pajarito que esta muy alejado de parecerse a las enseñanzas de Bolívar que equivocadamente interpretan, más apelado a su espada guerrera y decisiva para aquel entonces, que a sus principios e ideas a favor de la libertad, el orden, la justicia y la fraternidad.

Los colombianos, mas que intervenir en las decisiones de aquellos gobernantes que no escuchan ninguna voz sensata, debemos estar alertas y tomar las medidas adecuadas que eviten la desestabilización de nuestra economía y del orden social que ya empieza a sentir los azotes de la inevitable migración que la dictadura esta empujando a que se dé hacia nuestro país como el destino mas seguro, inmediato, viable y cómodo para el venezolano de a pie privado de trabajo y sin ninguna asistencia social que le devuelva la salud pérdida, además de sufrir los rigores del hambre que le seca el ánimo, el estómago y cerebro.

Ya nos llegaron las primeras trabajadoras sexuales y uno que otro empobrecido desempleado empujado por la necesidad de subsistir por que la vida está por encima de cualquier consideración ideológica o de orden legal. Hasta la Corte Constitucional en reciente sentencia les tiro un salvavidas a estas protagonistas del oficio  mas viejo del mundo enviándole un mensaje a las autoridades colombianas para que no se les nieguen las visas que les permitan trabajar aunque moralmente la decisión judicial deja algunas dudas. ¿Por qué la Corte no protegió también a ebanistas, enfermeras, médicos, ingenieros, y demás profesionales, técnicos, estudiantes y empresarios en general que igualmente son muchos los que ya viven entre nosotros huyendo del régimen que los niega como venezolanos y como personas?

Es oportuno que el presidente Santos afronte esta realidad adelantando acciones que faciliten a los hermanos venezolanos la convivencia ofreciéndoles las oportunidades que les niega el gobierno opresor para que con nuestro trato y hospitalidad se sientan que son acogidos sin ofender su dignidad y derecho a vivir dentro del respeto que exige la condición humana como si estuvieran en su propio país sin el sordo Maduro que seguramente, además del pajarito que le canta del más allá debiera escuchar la canción de Shakira para que se le abran los oídos y los ojos a todas las voces del mundo que le piden retornar a la Democracia.

Seguramente todos percibimos lo que aquí narro, pero hay que insistir con lo mismo hasta que los ideólogos de la revolución averiguen los motivos que tuvo esa valiente venezolana para detener con su frágil cuerpo y asediada por el humo de los gases lacrimógenos, el avance de una tanqueta de la guardia nacional que pretendía impedir el recorrido de la marcha pacífica. La oposición debe tomar esta imagen como símbolo de su lucha mientras a Maduro lo abrace la inteligencia que abra su corazón a un pueblo que despertó para quedar en vigilia hasta cuando se liberen los presos políticos, se respete el derecho a la protesta, se retome la independencia del legislativo, el ejecutivo y el electoral, vuelva la libertad de prensa y se efectúen unas elecciones libres que decidan el destino que el pueblo desea para su gloria o su desgracia.

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