Maromas Peligrosas

Excontralor de Valledupar, Álvaro Castilla

Por: Carlos Augusto Rojas C.

En el Concejo Municipal de Valledupar, en abierto contubernio con la alcaldía, se han realizado maromas que envidiarían los más hábiles trapecistas del Circo del Sol, el mejor del mundo. El Consejo de Estado anuló a mediados de diciembre del 2016 la elección del señor Alvaro Castilla, quien había llegado al cargo por una maroma tempranera del Concejo, apenas comenzando su período, al ignorar el resultado del concurso obligatorio para proveerlo: no eligieron a quien ganó el concurso sino a uno de los que lo perdieron.

Castilla había sido inscriptor del comité promotor de la candidatura que resultó ganadora en la contienda por la alcaldía en octubre de 2015, campaña a la cual aportó 120 millones de pesos, todo lo cual lo dejaba impedido, por lo menos moralmente, para ser elegido contralor,  pues es apenas obvio que nadie puede hacer control fiscal imparcial y efectivo a la administración de un alcalde con quien tiene lazos políticos y de amistad tan fuertes. La Procuraduría General de la Nación lo destituyó e inhabilitó por 13 años, así como a los quince concejales que lo eligieron, pero varios meses después, en una maroma extrema, la misma entidad los absolvió a todos ellos en fallo difícil de explicar y de entender.

Aclaro que el tema de este artículo no es el sorprendente cambiazo de la Procuraduría sino las maromas con que el contralor, los concejales y el alcalde han intentado ignorar el fallo del Consejo de Estado que anuló la elección del contralor, es decir hacerle conejo a esa providencia, que como todas las de su naturaleza incluye la expresión “Comuníquese y cúmplase”, o sea que desde la víspera de las vacaciones judiciales, Castilla dejó de ser Contralor Municipal de Valledupar.

Sin embargo, y aquí vienen varias maromas de alto riesgo comparables a lo que se conoce en lenguaje circense como triple salto mortal, el ya excontralor pidió una licencia calculada en el calendario hasta el retorno del poder judicial en el nuevo año, y volvimos a saber de sus andanzas el 17 de enero, cuando firmó más de 20 contratos a las carreras porque en ese momento tenía afán de presentar renuncia al cargo, un cargo que ya no ocupaba. El afán de renunciar era para provocar la vacancia del cargo y forzar un mecanismo de elección por parte del Concejo Municipal diferente al que se deriva del fallo del Consejo de Estado, que no es otro que la elección como Contralor de la persona que ganó el concurso hace un año.

Y presentó la renuncia, que fue aceptada por el alcalde, pero no por el alcalde titular sino por un secretario encargado de las funciones del alcalde transitoriamente ausente, que aparece así curándose en salud y lanzando a su subalterno a la hoguera de las consecuencias disciplinarias y penales que todo esto traerá.  Ese alcalde encargado, encargó a alguien como Contralor, y ahí va la seguidilla de maromas peligrosas ejecutadas por el trípode Contralor-Concejo-Alcalde de Valledupar.

Este año se cumplen 50 años de la publicación de la novela Cien Años de Soledad, obra cumbre de Gabriel García Márquez, cuya prodigiosa imaginación generó el realismo mágico que se pasea muy orondo por sus obras literarias. Episodios como el de un funcionario público que ya no está en el cargo y a pesar de eso pide licencia, firma contratos y luego renuncia irrevocablemente, habrían sido deliciosos manjares para nuestro glorioso escritor. Al fin y al cabo Valledupar es el corazón de Macondo, un lugar ficticio donde ocurrían y siguen ocurriendo cosas inverosímiles.

  1. Muy bueno..exageradamente..bueno…te felicito..hay que hacerlo mas a menudo.

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