“Mi querido tocayo”

Por: Carlos Augusto Rojas Castaño

Algo me inspiró a detenerme frente a un humilde hombre recostado sobre el muro que delimita el centro comercial Unicentro de Bogotá en el andén de la carrera 15 con la calle 122, una calle mocha.

En este lugar se ubica “mi querido tocayo” todos los días de 8 am a 6 pm como si fuera su lugar de trabajo.

¿Cómo se siente?, le pregunté.

Aquí pidiendo la ayuda de la gente, me contestó con un tono de voz que no reflejó su triste condición de salud.

No tiene ojos, sólo los huecos. Los dedos de las manos están reducidos en su longitud por alguna enfermedad que poco a poco los está consumiendo. Cada día que paso a saludarlo y a dejarle una pequeña ayuda veo sus dedos como lápices que se van acabando de tanto sacarles punta. A veces tapados con esparadrapos, a veces en carne viva.

Busqué información sobre la lepra, y no pude evitar la asociación, sin comprobación alguna, de la falta de los ojos y el problema de los dedos de este hombre con esa enfermedad infecciosa crónica, curable, causada por Mycobacterium leprae, un bacilo acidorresistente con forma de curva, la cual afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias y los ojos.

Dios me acaba de ordenar que le ayude a usted con lo que me sea posible, le dije.

Es un ángel que Dios me ha enviado, me respondió con notoria ilusión y con una sonrisa que parecía más un suspiro.

Le entregué una pequeña ayuda y le dí mucho ánimo y fuerza, como si fuéramos amigos de años.

Usted me importa mucho, le dije al despedirme.

Amén, contestó y volvió a sonreír, no con los ojos iluminados que no tiene, pero probablemente con gran regocijo en el alma.

Lo saludaba siempre con un “buenos días mi amigo” hasta un día que me preguntó por mi nombre. Cuando le dije que me llamo Carlos, se emocionó: también me llamo Carlos, me informó con fiesta en su cara.

Desde ese momento le digo “mi querido tocayo”. Y a él le agrada que lo salude así, aunque en realidad a quién más le complace decirlo es a mi.

Expresar compasión a alguien no cuesta nada. Ayudar a los más vulnerables afectados por extrema pobreza o por enfermedades, a los ancianos pobres, extender una mano amiga y dar una voz de aliento puede llenar el mayor espacio en corazones desolados y agregar años a la vida de ellos. Y sin duda a nuestra vida también. Nunca damos tanto como cuando damos afecto, esperanza y calor humano, que son más valiosos que una ayuda material, necesaria también por supuesto.

Cuando le iba a poner punto final a este artículo me llegó un trino del Papa Francisco publicado en su cuenta de Twitter: “La caridad es el corazón palpitante del cristiano. Así como no se puede vivir sin el latido del corazón, tampoco se puede ser cristiano sin caridad.”

Mi querido tocayo salió bien de una cirugía complicada de sus riñones, un problema de salud más como si no fueran muchos y graves los que lleva a cuestas. Estuvo ausente veinte días del lugar donde se recuesta diariamente llueve, truene o relampaguee a esperar la caridad de que habla Francisco. Me hizo falta, y el día que lo ví nuevamente lo hice sentir como la persona más especial de este mundo.

Sonrió, sonrió mucho.

  1. Carlos a cuantos seres vagabundos vemos a diario pasar y no nos preocupamos por saludar, todo lo contrario les sacamos a veces el cuerpo y los ignoramos. Cuanta sensibilidad hay en tu corazon y buenos sentimientos. Estas con el corazon vivo y palpitante como dice nuestro Papa Francisco. Te felicito y eres un Gran ejemplo de vida

    Reply
  2. Liliana Hinojosa 26 junio, 2021, 5:47 pm

    La caridad es el reflejo del buen cristiano. Conmovedor artículo, gracias por compartirlo.

    Reply
  3. Qué buen escrito mi apreciado Carlos nos ha dejado mucha enseñanza y las palabras de las palabras del papa arrugar el corazón eso es lo que sale de su corazón conozco su grandeza de su donde la Caridad lo felicito un abrazo Lola

    Reply
  4. Maravilloso proceder👏👏👏. Todos podemos brindar ayuda, en mayor o menor medida, a aquellos que tienen menos privilegios que [email protected] Mi admiración

    Reply

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.