Por un clavo se perdió el campo

Por Owaldo Mauricio Angulo Agudelo

El sector agropecuario ha sufrido una indignante política  agraria en Colombia por décadas, duele hacer un diagnóstico sin color político donde todas los análisis llegan a la conclusión que se nos están pasando las oportunidades, ventajas competitivas y comparativas pero  cada día sí que nos afectan más las amenazas y debilidades del sistema agropecuario.

Y el problema también es conceptual, no pensamos de manera sistemática, entendiendo que todo en la vida son sistemas; una célula, una organización, una finca y una ciudad son sistemas abiertos. Un famoso proverbio chino, dice que por un clavo se perdió una herradura, por la falta de herradura se perdió un corcel, por ello se perdió un jinete y no llegó el mensaje… se perdió esa batalla y en consecuencia la guerra se perdió!

Esto nos indica que en nuestro sistema agropecuario actual no basta con identificar cuáles son los clavos que están sueltos en las herraduras, que hoy en día el medio ambiente está evidenciando más esa amenaza que tenemos por degradamiento sistemático y mala gestión humana. Otro clavo es la negligencia como afrontamos nuestros cultivos o sistemas ganaderos, porque ese jinete se perdió en Colombia o no nació nunca entre la verdadera política agraria y el campesino, productor o empresario del campo.

Los clavos para el herrero de la extensión rural en nuestro país han sido inexistentes, sino revisemos como está atendida la familia rural en Argentina a través de las décadas a pesar de los episodios políticos bruscos que han tenido. El mensaje tampoco llegó cuando hoy se habla de sistemas silvopastoriles, optimización de recursos naturales y energías renovables, bajos costos y créditos agropecuarios, cuando el estado manda a producir y no le da garantías ni ayuda veraz al productor, y en este caso preguntemos a los Chilenos que allí sí saben cómo hacer eso. La batalla se está perdiendo también por los clavos que no pusieron bien en la concepción gremial, porque además que encontramos organizaciones amañadas, que actúan como un sistema cerrado y no existe feedback o retroalimentación y es allí donde recordamos al genial Maxweel que dice: “Cuando quieras emprender algo, habrá gente que te dirá que no lo hagas, cuando vean que no te pueden detener, te dirán cómo tienes que hacer y finalmente cuando vean que lo has logrado, dirán que siempre creyeron en ti! “

  1. Excelente artículo!

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  2. Juan Santiago Velez Hernandez 11 agosto, 2015, 11:54 pm

    Muy bueno y oportuno.

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