Duque, comprometido con el Golfo de Morrosquillo

Por: Lucho Paternina Amaya

No obstante la generosidad de la naturaleza con el departamento de Sucre al obsequiarnos las subregiones de la sobre-diagnosticada Mojana y la del Golfo de Morrosquillo, abundantes en  recursos agropecuarios, la primera; y en turísticos, la segunda, ninguna de las dos ha merecido el decidido y real interés que debiera provocar en los gobernantes tan privilegiadas áreas para dinamizar su economía haciendo las inversiones que aún esperan se concreten en obras de inaplazable ejecución, a fin de que tan ricas y bellas tierras no se marginen de los beneficios del progreso en función del ser humano que entre la tarulla, el agua y el azul y el mar sigue resistiendo, pero con la esperanza viva mientras mastican esa especie de tranquilidad y felicidad que produce el ritmo de la tambora, y el espectáculo armonioso y terapéutico del océano en una permanente cópula amorosa con el colorido del paisaje.-

Hoy es motivo para resaltar en este escrito el manifiesto empeño del Presidente de la República que, con inocultable voluntad política, ha emprendido conjuntamente con los Gobernadores de Sucre y Córdoba, acciones encaminadas a invertir en el Golfo una suma que, según sus propias palabras, supera el billón de pesos para hacer realidad obras como el acueducto regional, construcción del Hospital de alto nivel, parque lineal (malecón), megacolegio, muelle turístico, escenarios deportivos, sede y dotación del Sena, Estación de Bomberos, infraestructura vial, rescate de playas y mitigación de erosión costera, sin desatender la conectividad digital, así como abrir los espacios y estímulos para la inversión  privada que se vincule con el impulso de construcción de hoteles, Centro de Convenciones y porque no un puerto de aguas profundas que permita la entrada de buques cruceros como ruta obligada de los tours turísticos que nos conecten con el mundo. Con la inversión anunciada se estarían beneficiando más de trescientos cincuenta mil personas de ocho municipios de Córdoba y Sucre mejorando su economía y calidad de vida.-

Si no aprovechamos esta oportunidad ahora que el Presidente Duque está cautivado con las bellezas naturales y estratégicas de esta región entendiendo por fin de sus inmensas posibilidades como destino turístico nacional e internacional, muy difícil se nos ofrecerán tantas reales esperanzas de contar con las inversiones anunciadas, a menos que el próximo presidente sea oriundo de este paraíso encantador y seductor, apenas concebido para que turista traiga más turista.

El hecho de que el Presidente Duque  nos haya visitado tantas veces y firmado el Pacto Territorial del Golfo de Morrosquillo que contiene el compromiso de las obras relacionadas, es una fuerte garantía que nos reafirma el convencimiento de que la promesa no se quedará en el papel.-  Desde luego, si contamos con empresarios, gremios, comunidad, dirigentes, políticos, parlamentarios, gobernadores y alcaldes que insistan ante el mismo presidente, ministerios, departamentos administrativos, planeación nacional y organismos multinacionales del orden internacional, para no quedarnos rumiando las buenas intenciones consignadas en un documento que nos hace soñar.-  

Por ahora empecemos suprimiendo el peaje de la Caimanera y transformando el camino vecinal Tolú-Coveñas de apenas 17 kilómetros en una carretera de dos carriles, dado el flujo vehicular que la transitará si en cinco años se cristalizan las promesas formuladas.

Entonces empezaremos a creer en las palabras de un agente del gobierno nacional cuando al referirse al pacto dijo que con estas inversiones se busca “atender las necesidades de conectividad, transitabilidad y movilidad que requieren los habitantes de la región del Golfo de Morrosquillo y nos permitan consolidar esta zona como un destino turístico de primer nivel”. Reflexión que interpreta el sentir de las comunidades de Tolú y Coveñas especialmente, pero que está muy alejada de la realidad que etas soportan con el brutal rompimiento de su unidad, desarticulada con el peaje que pasa de un mero recaudo, a convertirse en un muro, barrera, o frontera divisoria que les está aguando la fiesta que siempre han compartido por tener en común todos los factores culturales que les han pertenecido. Peaje que precisamente afecta “la conectividad, transitabilidad y movilidad”.  Por eso lo ideal sería su erradicación, no disminuir el recaudo. 

Sin embargo, el optimismo porque todas las promesas se cumplan lo medimos en elevados decibeles, dado el reciente nombramiento del cual ha sido objeto el sucreño Irvin Pérez Muñoz en la presidencia del Fondo Nacional de Turismo (FONTUR), según el compromiso manifiesto con el Golfo, expresado en un diario local y que sintetiza al anunciar que su propósito  es “llegar a un equilibrio de inversión entre promoción turística, infraestructura y competitividad”.  No dudo de que con su inteligencia, juventud y amor por su tierra, seguiremos creyendo y soñando con las obras planificadas, en la seguridad de que ni la pandemia, ni la crisis económica, ni los paros, manifestaciones, bloqueos y vanguardistas autodenominados “primera línea “, lo impedirán.

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