Respuesta a columna en Semana

37484dcb-4563-4efb-a282-6789e0bff443Por Carlos Augusto Rojas C.
Con el desconcertante tìtulo “La Pavorosa toma de Valledupar por la delincuencia”, apareció en la revista Semana un artículo del periodista Germán Manga, a quien jamás he visto en Valledupar. Hace mucho tiempo lo conocí en Bogotá.
Espero que esa columna que destila horror y pánico no haya tenido muchos lectores en Valledupar, para que no crezca la desesperanza, y muy pocos en el resto del país porque no nos volvería a visitar nadie. Como si viviera entre nosotros, el articulista de marras afirma que se trata de “la ciudad más peligrosa del país” y la más violenta del caribe colombiano”. Faltó poco para que la comparara con Bagdad o con Damasco.
Si bien es cierto que estamos afrontando en las ùltimas semanas una arremetida de los bandidos y un incremento de los atracos callejeros así como de otros tipos de delitos, no se puede decir que “era tierra de gentes apacibles y hospitalarias”, pues, lo digo a voz en cuello, Valledupar sigue siendo tierra de gente tranquila, bonachona, generosa, hospitalaria hasta más no poder. Muchos de los delincuentes que han roto la tradicional vida apacible vallenata, llegaron de otras ciudades y pueblos, inclusive de la vecina Venezuela, y no han asimilado las costumbres de la sociedad que los recibió con los brazos abiertos. Algunos de ellos ni siquiera vinieron a establecer residencia aquí sino a hacer fechorías para luego regresar al lugar de donde jamás han debido salir.
95f29ad4-b887-4f5c-a54a-b1ac421a1d6fSiempre he dicho que no me imagino a un vallenato raizal, de esos nacidos por ejemplo en el barrio Cañaguate o en el San Joaquín o en el Obrero, con un arma en la mano dispuesto a matar a una persona por un celular. La ola de inseguridad en que transcurre por estos días la otrora apacible cotidianidad en este paraíso que es Valledupar, tiene como ejecutores a delincuentes venidos de otros lugares.
Una de las consecuencias de estar narrando por los medios de comunicación todos los episodios delictivos que ocurren, como si fuera un partido de fútbol, es que se crea una nefasta imagen de la ciudad, la cual es considerada en el ámbito nacional y también en el internacional como tierra de canciones, de acordeoneros, de cantantes, de compositores, de parrandas interminables entre amigos un poco proclives a Mr. Old Parr pero no más, la capital mundial de la música vallenata. Una ciudad a la que hay que visitar.
La inseguridad que nos afecta por estos días no será para siempre. De esta calamidad vamos a salir, y pronto, como se superaron etapas dolorosas de un lado y del otro del conflicto armado hace algunos años. Se ha dispuesto un despliegue policial en la ciudad que ya ha dado algunos resultados positivos, y todo indica que la lucha de las autoridades continuará hasta recuperar la normalidad.
Al exagerado columnista de Semana le aconsejo convivir entre nosotros aunque sea por unos pocos días para que disfrute los placeres de uno de los mejores vivideros de Colombia, aunque no estemos exentos de las dolamas que golpean a todas las ciudades del territorio nacional. Y a mis paisanos vallenatos, ánimo y fuerza, que de esta situación también vamos a salir airosos.
  1. Si bien es cierto q estamos atravesando por un mal momento en tema de seguridad, también es cierto q no será así siempre!!! Los buenos somos mas!!! De la mano de Dios podremos salir adelante!!!

    Reply

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.