Revelador Estudio

Amylkar-Acosta1Amylkar D. Acosta M[1]

Con la tarifa de energía ocurre lo mismo que con los precios de los combustibles, que no faltan quienes con alguna ligereza afirman que son los más altos del mundo para, a renglón seguido, reclamar la rebaja de los mismos. Pero, podemos afirmar, que ni las tarifas de la energía ni los precios de los combustibles son tan altos en comparación con otros países como sugieren algunos, ni tan bajos como lo desearían otros. Para llegar a esta conclusión, tenemos primero que todo que contextualizar la problemática de la formación de las tarifas y los precios de la energía y los combustibles en Colombia, antes de pasar a analizar la política que se ha seguido y luego arribar a unas conclusiones y recomendaciones.

Los resultados del estudio que acaba de revelarse, recién salido del horno, realizado por el experto Luis Guillermo Vélez Álvarez, son muy reveladores. En efecto, según el mismo los precios promedios de la electricidad, con y sin impuestos, en Colombia se comparan favorablemente con respecto a los países europeos y en relación con los EEUU se ha venido reduciendo la persistente diferencia de precios a favor de este último. Esta conclusión es muy relevante, pues, al fin y al cabo, estos son los principales socios comerciales de Colombia.

Ello ha sido posible gracias a que “en pesos constantes de 2012, deflactado por el IPC, el precio de la electricidad para elmercado regulado se ha mantenido relativamente estable entre 2011 – 2015, en las vecindades de $135”. Es así cómo el precio de la energía transada en contratos de largo plazo para este mercado pasó de 6.4 centavos de dólar el KWH en 2010 a 7.5 centavos en 2013, para luego reducirse hasta ubicarse en los 6 centavos de dólar en 2015. Y si hablamos del usuario final, la diferencia entre el Costo Unitario (CU), que es la tarifa promedio que paga el usuario final residencial en Colombia – que ha oscilado entre los 13.8 centavos de dólar el KWH en 2014 y 11.5 centavos de dólar en 2015 11.5 – con la tarifa en los EEUU para los usuarios residenciales pasó de 7.8 centavos de dólar el KWH en 2012 a 3.5 centavos en lo corrido de 2015, atribuible en gran medida a la acelerada devaluación del peso con respecto al dólar.

Es más, de acuerdo con el mismo estudio, “tanto el precio promedio industrial como el residencial son inferiores al promedio de Europa y al de la mayor parte de los países. De hecho, el precio promedio industrial es más bajo que en cualquiera de los 15 países considerados”. Para el 2014 particularmente la tarifa media residencial en Colombia estuvo por debajo de la de todos los países de la muestra. Es de anotar que para el caso del gran consumidor del mercado no regulado al precio promedio anual de la energía transada a través de contratos de largo plazo, hay que adicionar los cargos por concepto de transporte, los costos de las restricciones, así como las pérdidas reconocidas y, desde luego, el componente de la comercialización, que no pueden faltar. La notoria y sensible reducción de los costos de las restricciones, debido a atrapamiento de la energía por limitaciones en la capacidad de transporte de las redes de transmisión, que se ha experimentado desde 2013 también ha contribuido, y de qué manera, a bajar los precios de la energía.

Hay un aspecto que está por dilucidarse y el estudio en mención alude a él, pero no arroja luz ni sobre su causalidad ni sobre los correctivos necesarios para hacer justicia, pues según pudo establecer, “los resultados no pueden ser más extraños: la tarifa media de los estratos bajos es más elevada que la de los estratos altos. Esta anomalía se presenta en todos los años considerados en este informe y en todos los meses”. Averígüelo Vargas!

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