Sí se pudo!

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Por Carlos Augusto Rojas C.
A comienzo de este año 2015, como consecuencia del decreto expedido por el alcalde de Valledupar, Fredys Socarrás, para restringir el mototaxismo, algunos locuaces “dirigentes” políticos y del sector privado salieron a decir que eso había sido improvisado porque el transporte público de la ciudad no alcanzaba a atender la demanda con un número de buses destartalados que no cubrían todos los barrios, y que además no tenían frecuencias fijas sino que pasaban cuando les daba la gana a sus conductores.

Eso de pocos buses, era cierto, como lo era también que no estaban en buenas condiciones para circular en una ciudad en pleno desarrollo, tan atractiva para inversionistas, para cadenas hoteleras, para centros comerciales, para constructores de apartamentos de lujo. También era cierta la referencia a las frecuencias, pues los pocos usuarios tenían que esperar horas para abordar una buseta. Lo que estaba lejos de ser cierto era la supuesta improvisación del valiente decreto del alcalde.

Todavía recuerdo a un concejal sugerir que el decreto se aplazara y que sus efectos se aplicaran gradualmente. Que era imposible revivir el transporte público en Valledupar a corto plazo. Afortunadamente, el alcalde Socarrás hizo caso omiso a los pesimistas que siempre ven el vaso medio vacío en vez de verlo medio lleno, y no echó para atrás el decreto.
En sólo nueve meses transcurridos del 2015, la alianza público-privada entre el alcalde Socarrás y el gerente de Utransvalle, Wisam Faraj Obregón, prestigioso representante de los empresarios del transporte, muchos de ellos casi quebrados el año pasado, ha dado magníficos resultados. Hoy en día, vemos las busetas de color anaranjado por todas partes: hay muchas más busetas y más rutas que las que había a principio de año, y es la hora en que siguen llegando vehículos para fortalecer las rutas existentes y abrir nuevas. Barrios populares por donde jamás había pasado una buseta, hoy tienen rutas frecuentes. Y hay rutas que facilitan la movilización de los estudiantes de las difetentes universidades, todo esto a un precio de 1.300 pesos, que es menor a lo que cobran los mototaxistas por cada recorrido.
Una verdadera revolución en el transporte público es lo que ha ocurrido en Valledupar en tan solo nueve meses. Se demostró que sí se podía revivir el muerto al que sólo faltaba darle sepultura. Y todos felices: los empresarios que arriesgaron recursos o se endeudaron, y ahora empiezan a ver el incremento de pasajeros; los usuarios, que viajan cómodamente, en condiciones seguras y a bajo costo; y hasta los exmototaxistas que han sido vinculados como conductores en los buses recién llegados. Y vienen más vehículos antes de terminar el año, para nuevas rutas.
Por supuesto que faltan cosas, como los paraderos fijos, pero eso será tema del Sistema Integrado que funcionará en el futuro cercano.
  1. Hoy vemos que ha sido un gran éxito del Alc. Fredys Socsrras, y que el servicio de transporte urbano está logrando satisfacer las necesidades del transporte de Valledupar. Felicitaciones Alc.

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