Un gran productor de mal

Por: Jorge Valbuena Castro.
Hay condiciones mentales negativas en los seres humanos que estimulan a las personas a tomar el camino equivocado, conductas necias que se convierten en obstáculos para el disfrute de sus diferentes logros, la envidia, es el ejemplo más común de esta alteración mental.
“El termino envidia; Se utiliza comúnmente, para describir el estado mental patológico de un individuo, donde existe un sentimiento de rabia por el bienestar ajeno”.
Partiendo de la anterior definición, podemos manifestar que esta posición enfermiza genera un grave complejo de inferioridad donde su percepción esta condicionada frente al progreso ajeno. Este sentir, genera un desequilibrio mental profundo, genera limitaciones importante en las buenas relaciones humanas con su entorno y una falta de felicidad propia.
La envidia crea en la persona que la padece, un estado de resentimiento, donde siempre existirá un rechazo total por aquel que ha mantenido un exitoso progreso en el trascurrir de su vida, ya sea en el ámbito personal o profesional.
Una mente desequilibrada pierde toda la capacidad de razonar correctamente, el resentimiento en estos individuos los convierte en esclavos del rencor, del odio y de todos aquellos hábitos negativos que hacen de estas personas un grave problema para la sociedad.
Generalmente este tipo de personas son tan silenciosas que disfrazan su estado enfermizo, la falta de aceptación de este estado mental, los convierte en personas absolutas en su equivocado razonamiento. Para los envidiosos producir el mal es un logro que les causa satisfacción.
Esta conducta, afecta de forma importante toda la función hepática del Hígado, órgano que se ve muy coaccionado por sentimientos como la ira, el resentimiento y el rencor. Su afectación es lenta, afectando así gran parte del metabolismo general del organismo ya que en el hígado se llevan muchas reacciones metabólicas. La medicina emocional aporta a las diferentes enfermedades, una mejor forma de abordarlas y superarlas.
Una forma de evitar la envidia, es acostumbrarse a mirar siempre lo positivo de los demás y no lo negativo. De esta manera nuestro cerebro se acostumbrara a darle un valor importante a lo positivo, ya que al darle importancia a lo negativo, nos programamos para fortalecer este sentimiento convirtiéndose de esta manera en un habito destructivo para el que lo padece y quienes lo rodean.
Para concluir, les dejare a continuación una reflexión que nos ayude a evitar este negativo y perjudicial sentimiento:
“El ser humano muestra un profundo grado de incapacidad, cuando la envidia hace parte de su sentir cotidiano”.
Autor: Dr. Jorge Valbuena Castro.
Médico Cirujano.
Medicina Emocional-Biológica-Acupuntura.
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