Un inodoro emblemático

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Por Carlos Augusto Rojas C.
 
Hace poco vimos por las redes sociales un inodoro tirado en una matera de la avenida Simón Bolívar o Los Cortijos de Valledupar. Alguien con muy poco aprecio por un “mueble” que le sirvió en momentos de apremio, y con nula cultura ciudadana, decidió arrojar el inodoro en un lugar destinado a ser jardín, jamás un basurero.
 
Hubo protestas en twitter, facebook, instagram, y rápidamente la empresa Interaseo retiró el inodoro. Como somos el país de la indignación por un día, donde el escándalo o la salvajada de hoy sepulta lo de ayer, y donde todo se queda en pura carreta, y nada se resuelve,  entonces propongo que en Valledupar adoptemos ese inodoro, así quebrado, y con la visible pátina de su larga existencia recibiendo y deslizando las miserias humanas, como símbolo elocuente de la falta de cultura ciudadana.
En su condicion de símbolo de una carencia notable en esta ciudad hermosa, ese inodoro nos recordará todos los días que los separadores de las avenidas no son para arrojar desperdicios; que las materas de esos separadores son para sembrar matas; que los árboles hay que consentirlos en vez de talarlos; que por la ventana del carro no podemos arrojar basura a la calle; que no debemos arrojar colillas de cigarrillo o chicles al piso; que por la cebra es por donde se pasa de una esquina a otra, y muchas cosas más.
 
abc44535-df01-4e8b-8572-b5a43cd05629Ese inodoro, convertido en símbolo, hará que aprendamos a respetar el turno en las filas, a ceder ese turno a mujeres embarazadas y a los ancianos, a decir gracias, a ofrecer excusas, a no tirar el plato de icopor y los utencilios desechables al río Guatapurí cuando vamos a disfrutar de sus reparadoras y frías aguas.     
 
Bogotá tuvo al profesor Antanas Mokus como abanderado de la cultura ciudadana. Nosotros en Valledupar no tenemos un Mokus, pero podemos tener un inodoro emblemático que nos va a hablar con elocuencia de lo que no se puede hacer; que nos va a servir de espejo para mirarnos todos los días con pena ajena; que talvez nos grite que no tuvo la culpa, que él estaba haciendo las cosas bien pero que a su desagradecido propietario le dió por remodelar el baño y lo primero que se le ocurrió fue tirarlo en el separador de una concurrida avenida, precisamente a principio de año, cuando teníamos la visita de muchos coterráneos que viven lejos y de cientos de turistas. 
 
La comunidad vallenata, nuestra comunidad, tiene que avanzar hacia la conquista de formas de autoregulación, de tal manera que no tenga que haber un policía en cada esquina. Tenemos que llegar al punto de actuar correctamente por un impulso natural, sin que nadie nos lo recuerde. Hace poco una hermosa dama tiró una pequeña bolsa de basura al andén por donde desfilaba, no caminaba, y yo, que soy devoto ferviente de la belleza femenina, le dije con el correspondiente piropo que se le había caído algo, la recogí y se la devolví, no sin antes elogiarle su despampanante figura.
 
Si los turistas exaltan a Valledupar como un encanto de ciudad, a la cual todo el mundo quiere venir y de donde nadie quiere irse, cómo será cuando todos mejoremos en cultura ciudadana y en prácticas de convivencia social ? Mucho será lo que tendremos que agradecer a un humilde y deteriorado inodoro !
  1. Alberto Muñoz Peñaloza 7 febrero, 2016, 6:39 pm

    Este contenido es humanista, aleccionador y enriquecedor. Se requiere un cambio de actitud y elevar el grado de responsabilidad social colectivo. Como ciudad metropolitana estamos para grandes cosas pero para grandes recomienzos también!

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