Un médico fuera de serie

Por: Carlos Augusto Rojas Castaño

Dr. César Augusto Andrade Serrano

Se dice que Dios le pone a uno ángeles en el camino. A mí me ha puesto muchos, y en este artículo me voy a referir a alguien que además de ángel es un ser de carne y hueso en quien uno no sabe qué admirar más: si su sabiduría como médico, urólogo, cirujano o su gran calidad humana, que expresa en abundancia.

Con un problema de salud encima, sea por un tumor benigno o por cáncer de próstata o por cualquier otra razón, llegar al consultorio de un médico no deja de ser estresante, pero si ese médico recibe al paciente con un “cómo vamos, fulanito”, como si fuera su amigo de infancia, eso es otro cuento, un cuento que transforma la preocupación en tranquilidad. Y de ahí en adelante también es otro cuento.

Lo conocí en 2015, año en que me operó por primera vez. De la segunda cirugía hablaré en otro artículo, porque hoy estoy pagando una deuda que estaba en mora. Cuando, después del chequeo anual en su consultorio de la clínica Los Nogales en Bogotá, me dice “nos volvemos a ver dentro de un año”, yo le ruego que sea en seis meses sólo para que no pase mucho tiempo sin disfrutar de su conversación y de su extraordinaria calidez humana, fuera de serie.

“Me casé viejo, Carlos”, me dijo un día. Qué tal: viejo, un hombre nacido en 1966 que se casa en 2005! Tiene un hogar hermoso con Deyita, de quien se mantiene profundamente enamorado: con visible entusiasmo pregona en su cuenta de Facebook su amor por ella y por sus 2 hijos mellizos de 12 años, Daniela y Simón.

Vive como un príncipe en un club residencial en las afueras de Bogotá, donde juega golf, deporte de millonarios, sin provenir de una familia de millonarios sino de clase media trabajadora del Huila.

Sobre gente millonaria y exitosa, me contó una anécdota que lo dice todo: un día cualquiera lo llamó de urgencia a su despacho el gerente-propietario de la clínica Los Nogales. Qué habré hecho mal, pensó mientras caminaba hacia la oficina de su jefe con pasos inseguros.

Usted ha visto jugar a Messi en persona, le preguntó el magnate.
No, le respondió el médico con alivio.
Entonces, nos vamos para Barcelona en vuelo privado a ver jugar al mejor jugador del mundo, dijo el ejecutivo como si estuviera haciendo una invitación con todo pagado a la vecina ciudad de Chía.

Hasta las boletas de entrada al estadio estaban compradas, el vuelo a España estuvo rociado con champaña Dom Pérignon maridada con finos pasabocas, el hospedaje fue en hotel para reyes, la comida gourmet, Messi jugó de manera magistral y el vuelo de regreso a Colombia transcurrió como el de ida, todo en tres días.

Ya sé cómo actúan los millonarios en privado, me dijo.

Desde hace varios meses hace viajes de tres días, no como aquél, sino a trabajar en la ciudad de Santiago de los Caballeros, República Dominicana, donde se ha vuelto el urólogo de moda: el primer día opera tres pacientes, el segundo día cuatro y el tercer día vuelve a Bogotá a seguir  atendiendo sus citas y a seguir operando por vía laparoscópica o por medio de robot en una interminable seguidilla que en 17 años de incesante trabajo cuenta aproximadamente tres mil cirugías por la primera opción y unas trescientas por la segunda.

VI Jornada Quirúrgica de Prostatectomía Radical por Laparoscopia. República Dominicana.

Este ser humano que parece de otro mundo, tiene nombre de este mundo, por supuesto: César Augusto Andrade Serrano (www.cesarandrademd.com). Así como las mujeres en cualquier momento requieren visitar un ginecólogo, los hombres tarde o temprano necesitamos un urólogo. A mis congéneres les sugiero conservar este nombre y su número del consultorio (318-6084687) para el día en que la impredecible próstata empiece a atormentarlos.

A veces queda tiempo hasta para enfrentarse a una vaquilla.

  1. Carlos extraordinario reconocimiento a sus grandes valores, un gran ser humano un gran médico.

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  2. Elkin castrillo 6 junio, 2021, 11:22 am

    Doctor Carlos Agusto, como me alegra ese articulo; en buena hora para esos profesionales de la salud que lo entregan todo por nosotros.
    Soy testigo de su admirqción hacia el doctor Andrade y su actividad cientifica. Acompañó el procedimiento que me realizó el doctor Moyano, no conocía de él tales condiciones. Muchas gracias doctor Andrade y muchas gracias doctor Carlos Auguasto.

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  3. Jorge Valbuena Castro. 8 junio, 2021, 4:53 pm

    Excelente carlos, gratitud la grandeza de de los hombres triunfadores. Un abrazo.

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  4. Luis Paternina Amaya 11 junio, 2021, 11:36 am

    Porque también la vida me ha dado el privilegio de contarme entre sus pacientes, tengo la evidencia para dar testimonio de que en el Dr. Andrade se da la doble condición del buen médico y mejor ser humano, tal como el periodista Cesar Augusto Rojas lo dibuja. Es tan expresivo y espontáneo que la enorme distancia que nos separa del científico ,se va estrechando hasta hacernos parte de su simpatía ,devolviendonos la tranquilidad pérdida ante el empuje de los incómodos avisos de la pequeña glándula ,aunque el diagnóstico sobreviviente sea de esos que llaman reservados .Cumple el Dr. Andrade con una de las más importantes misiones del médico ,tal como la enseño Hipócrates :Priorizar al paciente por su condición humana ,antes que por cualquier otro atributo que se le sume .
    La magia de sus manos amparadas en la ciencia y en su formación moral y académica ,seguirán protegiendo la salud actuando como un verdadero príncipe ,cuyo título nobiliario precisamente se lo conceden las buenas maneras, su sentido del humor y el humanismo que no lo abandona.Puedo afirmar que en este campo es un ejemplo para muchos colegas que hacen del paciente una estadística .
    Es una persona que vive la vida con entusiasmo, transmitiendo optimismo , seguridad y confianza .Para él parece no contar los imposibles .
    La categoría que define su esencia no se la dan episódicas riquezas materiales , el golf, ni la buena champaña, también su afirmación cultural que le permite no olvidar los sabores y olores de su tierra como el doble anís, las achiras, la lechona y los tamales envueltos en un joropo y en todo el folclor que simboliza Jorge Villamil .Y por qué no asociarlo también con el ñame , el queso y el suero costeño ,dejándolo llevar de la mano de un vallenato en el escenario de una parranda , dónde las mejores expresiones del sentimiento nos digan que el dolor no existe.
    La calidad humana del Dr Andrade lo hace un personaje frente a cualquier otra conquista que le llegue.
    Más allá del espacio que nos regala a sus pacientes en el consultorio ,debe ser igual de afectuoso ,descompilado y apreciado en los demás ámbitos de su entorno ,así como competente y trascendental en la sala de cirugía. Que Dios siga a su lado para que nos devuelva la confianza en la vida, cada vez que lo visitamos como un protagonista edificante de este mundo.
    Gracias al reconocido médico por enfrentar con sabiduría y calidad humana las dolencias que genera la próstata hasta superar todas sus patologías con su solvencia profesional que nos devuelve la seguridad afectada.
    Aprovecho este día internacional del cáncer de próstata para formular el presente testimonio por una labor que no debe quedar en el anonimato.
    Luis Paternina Amaya

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