Un Monumento a la Sierra Nevada en Valledupar

El lunes, la Nasa publicó en su web 15 imágenes de la Tierra tomadas desde su estación espacial. Una de estas muestra a la Sierra Nevada de Santa Marta, en cuyos picos casi ya no hay nieve. Este lugar, que los koguis, wiwas, arhuacos y kankuamos están tratando de proteger, es el que el escultor Gabriel Beltrán reinterpretó en una pieza de 7 toneladas que se encuentra en Valledupar.

Hecha de acero bruñido, retrata picos como el Colón –el más alto– y utiliza luces y agua para representar los pisos térmicos que tiene este particular lugar, y que para las etnias que allí viven es el corazón del mundo. “La luz y los brillos de la escultura nos recuerdan la magia de la montaña”, comenta Beltrán, quien hizo la escultura con motivo de los 48 años del Cesar.

“Ellos –las etnias– tienen el propósito de cuidar nuestros nevados, que casi no existen. Y esta obra, si bien su elemento fundamental es el componente plástico, tiene como misión llamar la atención sobre este tema”. Por eso, al desarrollar Sierra Nevada, montaña sagrada quiso que no fuese una escultura para mirar o que no se pudiera tocar, y la define como una obra penetrable –sobre la que se puede caminar– y contemporánea.

Se requirieron dos tractomulas y varias grúas para transportar los módulos de la escultura, que no está soldada sino ensamblada.

Esta no es la primera escultura del artista en Valledupar. En 1991 entregó Mi pedazo de acordeón, en homenaje a Alejo Durán, que fue retenida por guerrilleros, quienes la “soltaron al ver que era un tributo para él”, recuerda.

Otros monumentos hechos por Beltrán y su equipo (Fortaleza, Valor y justicia y Victoria) también se inauguraron en la capital del Cesar.

 

Nota tomada: ELTIEMPO

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