Verdades sobre la UPC

descargaPor: Raúl Bermúdez Márquez

El editorial de EL PILÓN de diciembre 12 pasado incurrió en afirmaciones que no se corresponden con la realidad de la UPC;   el alma mater universitario se vio conmocionado por un cese de actividades académicas estudiantil en respuesta a la expedición del Acuerdo 037 del Consejo Superior que suprimía de un plumazo las consultas estamentarias para la designación del rector. Como presumo la buena fe del editorialista y con el propósito de que la opinión conozca la otra parte de la historia y pueda formarse un juicio objetivo sobre lo expresado en él, haré algunas precisiones que espero contribuyan a dar claridad y ponderación sobre el tema.

Primera. No hay un término más apropiado que el de infamia para designar la  afirmación de que el rector de la UPC y el vicerrector académico apoyaron el paro estudiantil.

Segunda. El hecho de que el rector, Jesualdo Hernández Mieles, no hubiese considerado el recurso a la fuerza pública para normalizar la situación, –como algunos intolerantes clamaban-, no implicó complicidad con el paro. Significa privilegiar el diálogo y la concertación como mecanismos idóneos para la solución de conflictos, sobretodo en un escenario de primacía del pensamiento crítico, como la universidad.

Tercera. Es innegable que en la problemática upecista -que no significa crisis-, confluyen varios factores: organizacionales, sentencias judiciales en contra que representan fuga de recursos cuantiosos, insuficiencia de infraestructura física y tecnológica, ausencia de respaldo de gran parte de la clase dirigente, padecimientos financieros, etc. No hay duda de que el factor determinante es el último: la desfinanciación de que ha sido víctima la UPC desde el mismo momento de su creación. Lo ratifico con cifras: lo entregado en los últimos dos años por el gobierno Departamental a la Universidad Nacional Sede Caribe, que todavía no tiene un solo estudiante, supera los 100 mil millones de pesos. (1500 millones el lote de 50 hectáreas, 40 mil millones para construcción y 64 mil millones para financiar los centros de desarrollo tecnológico que apoyarán sus programas de investigación científica: el ganadero y el pesquero).

Esa cifra triplica lo que en 38 años ha recibido la UPC de la misma fuente. De los recursos provenientes del gobierno central, ni se diga: mientras la Universidad Nacional recibe alrededor de 11 millones de pesos por estudiante, a la UPC se le asigna 1.8 millones. Sin embargo, eso no nos mortifica: hacemos fuerza para que esa prestigiosa institución que es de todos los colombianos comience pronto a funcionar en La Paz. Finalmente quiero aprovechar la oportunidad para puntualizar que aunque se afrontan dificultades propias de la escasez de recursos, eso no disminuye la mística de  los integrantes de la comunidad universitaria para seguir enarbolando muy en alto la bandera de nuestro objetivo estratégico fundamental: la acreditación institucional por alta calidad. En él se integran y se articulan todos los macroprocesos institucionales.

El plan estratégico para convertir ese sueño en realidad contempla la reacreditación por alta calidad del programa de  Enfermería en el 2015, y la acreditación de los programas de Matemáticas y Física también en el 2015, Contaduría Pública e Instrumentación Quirúrgica en el 2016, Ingeniería Agroindustrial, Administración de Empresas, sede Valledupar, e Ingeniería de Sistemas, sede Aguachica en el 2017. Lo anterior sin perjuicio de que el resto de los programas sigan comprometidos en el mismo propósito. Trabajando con las uñas, con el concurso de la comunidad universitaria, de los empresarios, de los entes territoriales de la región, del MEN, de nuestros aliados del SUE – Caribe, del pueblo cesarense y con el favor de Dios, lo lograremos.

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